Introducción: tres avispones en lugar de dos
Durante veinte años, la pregunta que se les hacía a los profesionales fue siempre la misma: «¿es un avispón europeo o un avispón asiático?». Dos especies, dos siluetas, dos protocolos. Desde 2021, la respuesta se ha vuelto más complicada, y el otoño de 2026 es probablemente la primera temporada en la que el gran público debe incorporar un tercer nombre: el avispón oriental, Vespa orientalis.
Detectado por primera vez de forma confirmada en Marsella, desde entonces se ha observado en varios puntos de Bouches-du-Rhône, Var, Alpes-Maritimes, Hérault y Córcega, con avistamientos puntuales mucho más al norte, hasta la Île-de-France y la región de Lyon, casi siempre a través del transporte de mercancías. La Office français de la biodiversité, el Muséum national d'Histoire naturelle y el INPN (Inventario nacional del patrimonio natural) centralizan estas observaciones, y las redes apícolas regionales difunden la alerta.
Este sitio ya ha tratado los nidos de avispas y avispones a finales del verano, las picaduras del verano de 2026 y la biología del avispón asiático. Aquí el enfoque es distinto y de actualidad: aprender a identificar una especie que no estaba en el paisaje hace cinco años, entender qué cambia —o no— para una vivienda, y saber qué notificar y a quién.

¿Quién es Vespa orientalis?
Una especie mediterránea, no una novedad mundial
A diferencia del avispón asiático, introducido accidentalmente en Lot-et-Garonne en 2004 desde China, el avispón oriental no llega desde el otro extremo del planeta. Su área natural abarca la cuenca mediterránea oriental, Oriente Próximo, el norte de África y parte de Asia central. Es común en Grecia, Turquía, Israel, Chipre y el sur de Italia.
Lo que cambia es su avance hacia el noroeste, documentado desde hace unos quince años en Italia (Roma, después la Toscana, después Génova) y actualmente en España y Francia. Las hipótesis planteadas por los entomólogos combinan el calentamiento de los inviernos mediterráneos, que mejora la supervivencia de las reinas fundadoras, y el transporte pasivo mediante el flete: una fundadora invernante escondida en un palé, un contenedor o un lote de materiales recorre varios cientos de kilómetros sin esfuerzo.
Cómo es su aspecto: lo único que hay que recordar
Las tres especies se distinguen muy bien a simple vista, siempre que se mire en el lugar adecuado: el abdomen.
| Especie | Tamaño de la obrera | Rasgo distintivo inmediato |
|---|---|---|
| Avispón europeo (Vespa crabro) | 18-25 mm | Abdomen amarillo con franjas negras, tórax rojizo y negro |
| Avispón asiático (Vespa velutina) | 17-25 mm | Cuerpo muy oscuro, patas amarillas, un único anillo naranja ancho en el extremo del abdomen |
| Avispón oriental (Vespa orientalis) | 18-30 mm | Cuerpo marrón rojizo uniforme, ancha banda amarilla intensa en los segmentos 3 y 4 del abdomen, cara amarilla |
El avispón oriental da la impresión general de una «avispa rojiza muy corpulenta». Su tono caoba es nítido, sin el negro mate del velutina ni el amarillo limón del crabro. Otro detalle que se menciona a menudo: su cara es ampliamente amarilla, lo que lo hace reconocible de frente a corta distancia, algo que, en la práctica, no es la distancia recomendada.
Para despejar una duda sin acercarse, un smartphone reciente rara vez basta: lo más recomendable es fotografiarlo con un objetivo macro para smartphone a 30-40 cm, o tomar una imagen de un ejemplar muerto encontrado en el suelo. Las plataformas de notificación exigen una foto nítida para validar la observación.
Lo que realmente cambia para una vivienda
El nido: discreto, a menudo subterráneo o en cavidades
Es la diferencia más importante con el avispón asiático. El nido de velutina suele ser una gran bola de papel visible en altura, en un árbol, un seto alto o bajo un alero. El del avispón oriental está casi siempre oculto:
- en una cavidad del suelo (una madriguera antigua, un talud, la base de un muro);
- en un muro hueco, un cajón de persiana, un hueco técnico;
- en una compostera, un tocón, un montón de escombros;
- ocasionalmente en un desván o un garaje, por una abertura de unos pocos centímetros.
Consecuencia práctica: no se ve, se descubre. Generalmente al segar un talud, desbrozar, mover una pila de leña o volver a utilizar un local cerrado. Es exactamente el escenario de accidentes que se describe cada año con los nidos subterráneos de avispas, con una población que puede alcanzar varios cientos de individuos al final de la temporada.
Antes de cualquier trabajo de desbroce en zona mediterránea en otoño, observar el terreno durante 2 o 3 minutos sigue siendo la medida más eficaz: un vaivén regular de insectos hacia un mismo punto del suelo indica un nido. Un trabajo de limpieza prolongado cerca de un talud sospechoso se hace con un traje de apicultor antipicaduras, no en pantalón corto y camiseta.
El comportamiento: defensivo más que agresivo
Los datos disponibles, en particular los trabajos publicados por equipos israelíes e italianos que siguen la especie desde hace mucho tiempo, describen un avispón poco agresivo lejos del nido pero muy defensivo en sus proximidades, con un perímetro de reacción de unos pocos metros y capacidad de perseguir durante varias decenas de metros si el nido sufre vibraciones (cortacésped, desbrozadora, golpe de pala).
Su actividad es marcadamente diurna, con un pico en las horas de calor, un comportamiento típicamente mediterráneo. Le atraen, como a las avispas, las proteínas (carne, pescado, pienso para animales dejado a la intemperie) al principio de la temporada y los azúcares (fruta madura, bebidas, basura) al final. En otoño de 2026 es esta segunda fase la que predomina.
El veneno: una picadura de avispón, ni más ni menos
Hay que ser claros, porque la confusión circula rápido: el veneno del avispón oriental no se describe como más peligroso que el de los otros avispones. Como en toda picadura de himenóptero, el riesgo depende de tres factores:
- La localización: boca, garganta, ojo → llamar al 15 sin esperar.
- El número de picaduras: por encima de una veintena en un adulto, la carga de veneno puede provocar una reacción tóxica sistémica.
- La alergia individual: ahí está el verdadero peligro. Según Ameli y las recomendaciones difundidas por Vidal, las reacciones anafilácticas se producen en personas sensibilizadas, a veces ya en la segunda picadura de su vida, independientemente de la especie.
Las señales de alarma son las mismas: urticaria extendida lejos del punto de picadura, hinchazón de la cara o de la lengua, dificultad respiratoria, vómitos, malestar, bajada de tensión. En esos casos, se llama al 15 y se utiliza sin dudar el autoinyector de adrenalina si la persona dispone de uno.
Para una picadura simple: retirar anillos y relojes si la mano está afectada, aplicar brevemente una fuente de calor (el veneno es parcialmente termolábil), después aplicar frío, desinfectar y vigilar durante 30 minutos. Un botiquín de primeros auxilios para picaduras con un antiséptico, una bomba extractora de veneno, una crema calmante y una bolsa de frío instantáneo tiene perfectamente su sitio en el maletero del coche o en la caseta del jardín en zona mediterránea.



