«No he cambiado nada en casa y, desde hace tres semanas, veo ratas cruzar la terraza al anochecer.» Este tipo de llamada se ha vuelto habitual en Val-de-Marne y casi siempre tiene la misma explicación: las ratas no vienen de su casa, vienen de al lado. Un terreno abandonado desde hace dos años, una obra que ha abierto las redes de saneamiento, una vivienda vecina donde se amontonan sacos de grano y cuencos de gato, un cuarto de basuras comunitario cuya puerta ya no cierra, una orilla del Marne donde se multiplican las madrigueras.
En esta situación, tratar únicamente en su propiedad equivale a achicar agua de un barco sin tapar la vía de agua. Puede colocar todos los portacebos del mundo en su jardín: si la colonia vive a veinte metros, al otro lado de la valla, con comida y refugio a voluntad, se reconstituirá indefinidamente. Hay que hacer dos cosas en paralelo: volver su propiedad inexpugnable y conseguir que se trate el foco, lo que exige saber quién es el responsable, a quién se llama y qué permite exigir la ley.
Esta guía detalla el procedimiento, por orden, para un particular propietario o inquilino de una vivienda unifamiliar en el departamento 94.

Primer paso: demostrar que el foco está fuera
Antes de escribir a nadie, hay que constatar. Un escrito que dice «hay ratas en el barrio» no activa nada. Un escrito que dice «rastros activos a lo largo del muro medianero del lado de la parcela 112, tres madrigueras al pie del seto, fotos fechadas del 5 y del 9 de octubre» provoca una visita.
Lo que se busca son los indicios de circulación, no las ratas en sí (apenas se ven):
- Rastros (sendas): franjas de tierra apelmazada, lustrosas, de 5 a 8 cm de ancho, a lo largo de muros, vallas y bordillos. Las ratas pardas son tigmotácticas: bordean los obstáculos.
- Madrigueras: agujeros de 6 a 10 cm de diámetro, a menudo bajo un montón de leña, una losa suelta, un tocón o una compostera. Una madriguera activa tiene la entrada limpia, sin telarañas ni hojas secas.
- Excrementos: fusiformes, de 15 a 20 mm, negros y brillantes cuando son frescos, grises y quebradizos al cabo de unos días.
- Huellas de paso bajo el cerramiento: excavaciones bajo la valla, agujeros en un seto, holgura bajo un portón.
- Marcas de roeduras: sacos de pienso mordidos, parte baja de la puerta del cobertizo, manguera de riego.
Documéntelo todo: fotos fechadas, croquis de la parcela con la ubicación de los indicios, diario de observaciones (fecha, hora, lugar). Una cámara con detección de movimiento de tipo cámara trampa, colocada frente a la valla, resuelve en dos noches la cuestión del sentido de circulación: es el elemento que inclina la balanza de un expediente ante un ayuntamiento o una aseguradora. Una linterna de luz roja es el otro accesorio útil: los roedores son poco sensibles a ella, así que puede observar sin espantarlos.
Regla sencilla: si los indicios más densos están en la periferia de su terreno, del lado del vecino o de la calle, y se van difuminando hacia la casa, la población vive fuera y le visita. Si ocurre lo contrario, el foco está en su casa, y entonces el procedimiento es otro.
¿Quién es responsable? Lo que dice realmente la ley
Es la cuestión peor entendida. En Francia no existe una «obligación general de desratizar el propio terreno» oponible a cualquier vecino. Pero existen tres palancas, y son sólidas.
1. El reglamento sanitario departamental (RSD)
Los reglamentos sanitarios departamentales, aún vigentes en las disposiciones no recogidas por el Código de Salud Pública, imponen a propietarios y ocupantes el mantenimiento de locales y terrenos, la lucha contra roedores e insectos y la evacuación regular de los residuos. Prohíben la acumulación de desperdicios y de objetos susceptibles de albergar alimañas. Es sobre esta base sobre la que actúa el alcalde la mayoría de las veces.
2. Las competencias de policía del alcalde
El Código General de las Entidades Territoriales (artículos L.2212-1 y siguientes) atribuye al alcalde la policía municipal, que incluye la salubridad pública. Un terreno abandonado convertido en refugio de ratas, un vertido incontrolado, una vivienda atestada que propaga la plaga: el alcalde puede requerir al propietario que ejecute las obras y, después, ejecutarlas de oficio a su costa. El Código de Salud Pública (artículo L.1311-4) permite además al prefecto o al alcalde prescribir con urgencia medidas para hacer cesar un peligro sanitario puntual.
3. Las molestias anormales de vecindad
En el ámbito civil, la jurisprudencia constante sobre las molestias anormales de vecindad —ahora codificada en el artículo 1253 del Código Civil desde la ley del 15 de abril de 2024— permite obtener reparación y el cese de la molestia sin tener que demostrar una culpa. Una proliferación de roedores alimentada por el estado de un terreno vecino encaja típicamente en este supuesto. Es la vía que conviene reservar para el final, si el diálogo y el ayuntamiento no dan resultado.
¿Y si el vecino es una promotora de vivienda social o un gestor de redes?
La misma lógica: es el propietario o el gestor del terreno quien responde de su estado. En cuanto a las redes de saneamiento, la competencia corresponde a la entidad local o al consorcio gestor; para una vía pública, al gestor viario; para una parcela de la SNCF o una obra, al promotor. En todos los casos, acudir al servicio municipal de higiene y salud (SCHS) de su municipio es el atajo más eficaz: sabe a quién hay que dirigirse.
El procedimiento, paso a paso
1. Hablar con el vecino (y dejar constancia)
En el 60 % de los casos en viviendas unifamiliares, la causa es banal e involuntaria: un comedero de pájaros rebosante, un saco de grano para gallinas reventado, una compostera abierta alimentada con restos de carne, cuencos de gato dejados fuera por la noche, un montón de leña apoyado directamente en el suelo desde hace tres años. Muchos vecinos desconocen por completo la relación. Una conversación objetiva, con sus fotos, suele resolver el asunto.
Si la conversación no prospera, envíe una carta ordinaria y después un burofax con acuse de recibo describiendo las constataciones, las fechas y lo que solicita. Es la pieza que fundamenta todo lo demás.
2. Acudir al ayuntamiento y al servicio de higiene
En Val-de-Marne, varios municipios cuentan con un servicio municipal de higiene y salud o un servicio de salubridad: es el caso, entre otros, de Champigny-sur-Marne, Créteil, Vitry-sur-Seine, Saint-Maur-des-Fossés, Nogent-sur-Marne, Fresnes, Villiers-sur-Marne o Sucy-en-Brie, bajo denominaciones variables. Presente una denuncia por escrito (formulario en línea o carta al alcalde) que incluya:
- su identidad y su dirección;
- la dirección o la referencia catastral del terreno sospechoso;
- la descripción de las constataciones, con fechas;
- las fotos;
- la mención de que solicita una visita al amparo del reglamento sanitario departamental.
Muchas ciudades llevan a cabo además campañas de desratización en el dominio público y en las redes, una o varias veces al año: así lo demuestran la operación realizada en el centro de Charenton en la primavera de 2026 o las intervenciones repetidas en el barrio del Bois-l'Abbé, en Champigny. Estas campañas tratan la red de saneamiento, las zonas verdes y los pies de los edificios: no tratan el interior de las propiedades privadas. Pedir que le informen del calendario resulta útil: tratar en su casa unos días antes del paso municipal es contraproducente; a la inversa, es mucho más eficaz.
3. Si el peligro es sanitario: la ARS
La Agence régionale de santé Île-de-France interviene cuando la situación va más allá de la simple molestia: vivienda insalubre, riesgo de transmisión, mordeduras. Conviene recordar que los roedores son reservorios de la leptospirosis, una enfermedad que Santé publique France vigila de cerca y cuyo riesgo aumenta con el contacto con agua contaminada, algo típico tras una crecida del Marne. En caso de mordedura o de herida contaminada, acudir al médico el mismo día no es negociable.





