«El electricista me dijo que el cortocircuito venía de un cable roído en el desván. Llamé a mi seguro y me respondieron que no estaba cubierto.» Este tipo de conversación se repite con regularidad en las viviendas unifamiliares del Val-de-Marne, en general entre octubre y febrero, cuando los roedores se instalan para pasar el invierno y empiezan a llegar las facturas: aislamiento insuflado que hay que rehacer, cuadro eléctrico que hay que rehabilitar, conducto de ventilación mecánica perforado, vehículo inmovilizado porque un ratón ha cortado un mazo de cables bajo el capó.
La respuesta de la aseguradora no es necesariamente una negativa definitiva. Los daños causados por roedores rara vez están cubiertos «como tales», pero sus consecuencias a veces sí lo están, y ahí está toda la diferencia. Un aislamiento mordisqueado entra en el terreno del desgaste y el mantenimiento; un incendio provocado por un cable roído entra en la garantía de incendio. Entre ambos hay una zona gris en la que todo depende de tu póliza, de la redacción de las exclusiones y, sobre todo, de la calidad del expediente que presentes.
Esta guía explica qué prevén realmente las pólizas multirriesgo del hogar, qué partidas de daños merece la pena declarar, cómo documentar el siniestro antes de repararlo todo y en qué momento la desratización se convierte en una condición para la indemnización.

Qué dañan realmente los roedores en una casa
Antes de hablar de seguros, hay que saber qué se va a valorar. Una rata de alcantarilla (Rattus norvegicus) o un ratón doméstico (Mus musculus) roe de forma permanente: sus incisivos crecen de manera continua, del orden de varios milímetros por semana, y necesita desgastarlos. No es un comportamiento alimentario, es una necesidad fisiológica. De ahí unos daños que no guardan ninguna relación con la comida.
Las partidas más frecuentes, por orden de lo que se constata sobre el terreno:
- El aislamiento del desván. La lana de vidrio o la celulosa insuflada queda excavada en galerías, compactada, ensuciada con orina y excrementos. Una vez compactada, pierde buena parte de su rendimiento térmico, y el olor persiste. En 60 m² de desván, la reparación completa (retirada de los materiales contaminados, desinfección, nuevo insuflado) suele costar varios miles de euros.
- Los cables eléctricos. La funda de PVC queda roída hasta el cobre. Resultado: disparos del diferencial inexplicables, enchufes muertos, puntos calientes y, en el peor de los casos, un inicio de incendio. Los cables de comunicación (coaxial, fibra, RJ45) y los cables de los paneles solares en cubierta están especialmente expuestos.
- Los conductos y tubos. Conductos de ventilación mecánica perforados, tubos flexibles de calefacción, tubos corrugados para cableado, tuberías de PE-X de fontanería: un PE-X roído es una fuga de agua, y ahí ya cambiamos de garantía.
- Los vehículos. Mazos de cables, manguitos, espumas de insonorización bajo el capó. Un coche aparcado mucho tiempo en un garaje o bajo un porche cerca de una compostera es un objetivo clásico.
- El mobiliario, los textiles, las existencias. Cajas de archivo, ropa guardada, alimentos, colchones en el sótano.
La regla básica: el desgaste no es un siniestro
La mayoría de las pólizas multirriesgo del hogar distinguen dos cosas: los acontecimientos accidentales y súbitos (incendio, daños por agua, tormenta, robo, rotura de cristales) y los daños progresivos ligados a la falta de mantenimiento. Los roedores caen casi siempre en la segunda categoría.
En concreto, la mayoría de las pólizas incluyen una cláusula de exclusión redactada más o menos así: «quedan excluidos los daños causados por insectos, gusanos, roedores y animales dañinos, así como los daños derivados de una falta de mantenimiento». La encontrarás en las condiciones generales, en el capítulo de exclusiones comunes a todas las garantías; hay que leerla palabra por palabra, porque la formulación varía de una aseguradora a otra y algunas mutuas de seguros siguen siendo más flexibles que otras.
Para recordar: no se indemniza la mordedura del roedor, sino el daño accidental que provoca, cuando ese daño entra en una garantía contratada.
Las tres puertas de entrada que funcionan
1. La garantía de incendio. Si un cable roído provoca un cortocircuito y después un inicio de fuego, el incendio es un acontecimiento garantizado. Los daños derivados (estructura de cubierta, aislamiento, humos, intervención de los bomberos) quedan cubiertos, aunque el origen sea un roedor. Es la jurisprudencia más sólida, y el peritaje la conoce.
2. La garantía de daños por agua. Una tubería de PE-X o un flexible perforado por una rata provoca una fuga. Los daños por agua en los suelos, los tabiques, los techos y el mobiliario entran entonces en la garantía de daños por agua. Atención: la reparación de la propia conducción suele estar excluida (es la causa, no el daño), pero la localización de la fuga y la reposición de los acabados sí están cubiertas con frecuencia.
3. La garantía de daños eléctricos. Muchas pólizas incluyen una extensión de «daños a los aparatos eléctricos» que cubre la destrucción de aparatos por sobretensión, cortocircuito o sobrecalentamiento. Un router, una bomba de calor o una puerta automática quemados por un mazo de cables roído puede entrar en este marco, con un límite y una franquicia.
En cambio, lo que se rechaza de forma casi sistemática: la sustitución del aislamiento contaminado, el coste de la desratización, la limpieza de los excrementos, los restos en la despensa, la ropa roída en el sótano.
El punto que lo cambia todo: la prueba del mantenimiento
Cuando un expediente sale adelante, rara vez es gracias a un argumento jurídico brillante: es porque el afectado ha demostrado que no dejó que la situación se instalara. La aseguradora busca la falta de mantenimiento. Si aportas la prueba contraria, cambias la naturaleza del debate.
Lo que juega a tu favor:
- una factura de desratización anterior o inmediatamente posterior al descubrimiento, con informe de intervención fechado, localización de los portacebos y constatación de los indicios;
- un presupuesto o una factura de trabajos de sellado (rejillas, babetas, mortero, chapa) que demuestre que los accesos se han tratado;
- fotos con marca de fecha y hora del antes y el después;
- un contrato de visita anual si lo tienes, o el paso de un techador que haya señalado un punto de entrada.
Lo que juega en tu contra: un desván nunca visitado en diez años, un montón de escombros contra la fachada, una compostera abierta a dos metros del muro, sacos de semillas reventados en el garaje.
Montar el expediente: el método, por orden
Paso 1 — No repares nada de inmediato (salvo urgencia)
Es el error más costoso. En cuanto se ha retirado el aislamiento y sustituido el cable, ya no queda nada que peritar. Asegura la zona (corta el circuito afectado, cierra la entrada de agua) pero conserva los elementos dañados: el tramo de cable roído, el trozo de conducto perforado, una muestra de aislamiento contaminado en una bolsa cerrada. El peritaje trabaja sobre piezas, no sobre relatos.
Paso 2 — Fotografíalo todo, correctamente
Hacen falta luz y escala. Una linterna frontal recargable deja las dos manos libres para sujetar la cámara en un desván, y un objeto de referencia (regla, moneda) dentro del encuadre permite al peritaje juzgar las dimensiones. Haz planos generales (dónde estamos dentro de la casa) y luego planos cortos (el daño). Si el desván es inaccesible o muy bajo, una cámara de inspección endoscópica permite documentar un paso de conducto o una cámara de aire sin desmontarlo todo.
Paso 3 — Declara dentro de los plazos
El plazo general es de cinco días hábiles desde el descubrimiento del siniestro para un siniestro de hogar clásico (dos días hábiles en caso de robo). Estos plazos figuran en tus condiciones generales y son reales: una declaración tardía puede conllevar la pérdida de la garantía si la aseguradora demuestra un perjuicio. Declara por el canal habitual y después confírmalo por escrito (carta certificada o correo electrónico con acuse de recibo) detallando:
- la fecha del descubrimiento y las circunstancias;
- la naturaleza exacta de los daños, partida por partida;
- las garantías que invocas (incendio, daños por agua, daños eléctricos);
- la lista de los documentos adjuntos.
Paso 4 — Valora con presupuestos separados
Un único presupuesto global de «reparación tras roedores» es la mejor manera de que te lo rechacen todo. Pide presupuestos distintos: electricista para rehacer el circuito, fontanero para la fuga, empresa de aislamiento para el desván, desinfección para la limpieza. La aseguradora indemnizará las líneas que entren en una garantía y descartará las demás, lo que para ti siempre es mejor que un rechazo en bloque.
Paso 5 — Prepara la visita del peritaje
El peritaje acude para calificar el origen y valorar los daños. Ten a mano: el informe de desratización, los presupuestos, las fotos, las piezas conservadas y la factura de compra de los equipos destruidos. Si su informe concluye con una exclusión que no aceptas, puedes solicitar un contraperitaje a tu cargo (a veces parcialmente cubierto por la defensa jurídica), después dirigirte al servicio de reclamaciones de la aseguradora y luego a La Médiation de l'Assurance (mediation-assurance.org), gratuita y accesible tras una respuesta insatisfactoria.
Los casos particulares que conviene conocer en el Val-de-Marne
¿Inquilino o propietario? El inquilino asegura su mobiliario y su responsabilidad; el propietario asegura el inmueble. Si los daños afectan al aislamiento y a la estructura de cubierta de una vivienda alquilada, es el seguro del propietario el que entra en juego. Y la cuestión de quién debe pagar la desratización se resuelve primero en el terreno del contrato de arrendamiento y de la vivienda digna, no en el del seguro: lo detallamos en nuestro artículo sobre quién paga qué entre arrendador, inquilino y comunidad de propietarios.
Roedores llegados de fuera. Si la colonia viene de un terreno vecino abandonado, de una obra o de una red pública, puedes plantear una reclamación contra el tercero responsable; de hecho, tu aseguradora puede ejercer esa acción. El procedimiento de constatación y requerimiento se describe en nuestra guía sobre las ratas llegadas de la calle o del terreno vecino.
Después de una crecida del Marne o del Sena. Una inundación expulsa a los roedores de las redes hacia los sótanos y las plantas bajas. Los daños por agua entran en la garantía de inundación (o en el régimen de catástrofe natural si se publica una orden en el Journal officiel), y los daños por roedores derivados deben declararse en el mismo expediente en lugar de por separado.
El vehículo. Los mazos de cables roídos no entran en el seguro de hogar, sino en el del automóvil, y casi nunca en la cobertura a terceros: hace falta una garantía «a todo riesgo» o una extensión específica. Muchas aseguradoras se niegan amparándose en la exclusión de «animales». Un repelente ultrasónico para vehículos conectado a la batería y una inspección visual bajo el capó antes de cada invierno cuestan mucho menos que un mazo de cables.
Más vale sellar que indemnizar
Un expediente ganado sigue siendo un expediente con franquicia, depreciación y semanas de espera. El cálculo económico es inmediato: cerrar los accesos cuesta una fracción del siniestro.
Los puntos que hay que tratar antes de los primeros fríos, en una vivienda unifamiliar:
| Punto débil | Qué pasa por ahí | Solución |
|---|
| Salidas de cubierta, bordes, gateras | Ratones, ratas, garduñas | Rejilla de acero inoxidable o malla de acero inoxidable de 6 mm atornillada, nunca grapada |
| Pasos de conductos (bomba de calor, aire acondicionado, fibra) | Ratones | Relleno con mortero + collarín metálico |
| Parte inferior de la puerta del garaje | Ratas | Burlete inferior antirroedores para puerta de garaje de aluminio con junta de cepillo |
| Ventilaciones de la cámara sanitaria | Ratas | Rejilla fija de acero inoxidable, nunca de plástico |
| Compostera, gallinero, comederos | Ratas | Contenedor cerrado, alimentación por la mañana, sin restos por la noche |
Recordatorio útil: un ratón pasa por un agujero de 6 mm, una rata de alcantarilla por uno de 20 mm. La silicona, la espuma expansiva y la cinta adhesiva no aguantan una temporada. El acero inoxidable, la chapa galvanizada y el mortero, sí. Para comprobar que no se ha olvidado nada, una pasada con una cámara térmica para smartphone al atardecer revela las corrientes de aire en la cubierta mucho mejor que un examen a simple vista.
En cuanto a la vigilancia, unas trampas de captura para ratones colocadas en un desván o un trastero permiten saber si la presión vuelve a aumentar, sin esperar a la factura. En cambio, el uso de rodenticidas por un particular está regulado: cebos en portacebos seguros, inaccesibles para niños y animales, retirada de los cebos y de los cadáveres al final del tratamiento. En presencia de animales domésticos o de rapaces en la zona, los anticoagulantes de segunda generación plantean un auténtico problema de intoxicación secundaria; la ANSES recuerda periódicamente estos límites. Si la infestación ya está instalada (galerías en el aislamiento, ruidos todas las noches, excrementos en cantidad), salimos del ámbito del bricolaje: consulta nuestros servicios de desratización y las tarifas indicativas.
Para entender por qué los desvanes concentran estos daños, nuestro artículo sobre el aislamiento insuflado convertido en nido acogedor detalla los mecanismos y las señales que hay que detectar.
Qué comprobar en tu póliza esta misma noche
Coge tus condiciones generales y busca estos cinco puntos:
- La cláusula de exclusión de «roedores / animales dañinos»: ¿es general o está limitada a ciertas garantías?
- La extensión de «daños eléctricos»: ¿está contratada? ¿Con qué límite y qué franquicia?
- La garantía de «localización de fugas»: ¿incluida u opcional?
- La defensa jurídica: útil para un contraperitaje o una reclamación contra un vecino.
- Los plazos exactos de declaración.
Cinco minutos de lectura ahora valen más que un descubrimiento en el momento del siniestro. Y si ya oyes ruidos por encima del techo, el orden de prioridades está claro: identificar los accesos, cerrarlos, tratar y después montar el expediente, con las pruebas en la mano.
¿Tienes dudas sobre el origen de los daños o sobre el alcance de la infestación en tu casa de Champigny, Saint-Maur, Créteil, Vitry o Nogent? Nuestros técnicos elaboran un diagnóstico por escrito utilizable ante tu aseguradora: contáctanos o utiliza la línea de urgencias si hay un circuito eléctrico afectado.