La leptospirosis es la enfermedad que asociamos espontáneamente con las ratas, y con razón. Cada año se registran entre 600 y 700 casos en la Francia metropolitana, y la incidencia alcanza su pico a finales del verano. Bañarse en agua dulce, trabajar en el jardín tras una tormenta, limpiar un local húmedo: las actividades más banales de julio y agosto son también las más expuestas. Esto es lo que dicen las fuentes sanitarias oficiales, y por qué la regulación de los roedores es la primera línea de defensa.
Una bacteria que las ratas excretan de forma continua
La leptospirosis es una infección causada por bacterias del género Leptospira. Los roedores, y en particular las ratas, constituyen su «reservorio principal»: son portadoras sin estar enfermas y excretan la bacteria en la orina durante toda su vida, contaminando de forma duradera su entorno.
En Francia, la principal fuente de contaminación es el contacto con agua dulce contaminada por la orina de roedores salvajes (ratas, coipos). Otros animales pueden contribuir a la transmisión: ganado (cerdos, bovinos), animales de compañía (perro, caballo, roedores domésticos) o fauna salvaje (jabalíes, erizos, musarañas).
La contaminación suele ser indirecta: agua de una charca, barro, lecho o superficie contaminada. La bacteria penetra por una herida, incluso mínima, o por las mucosas (ojos, boca, nariz). Basta con un simple rasguño, y por eso el riesgo se dispara cuando las lluvias intensas lavan los suelos contaminados.
Por qué los casos se concentran a finales del verano
Tres factores coinciden en la misma época:
- Las poblaciones de ratas están en su máximo tras una temporada completa de reproducción.
- Las actividades de riesgo están en pleno auge: baño y deportes en agua dulce, piragüismo, pesca, jardinería, obras exteriores.
- Las tormentas de verano lavan los suelos y favorecen la supervivencia de las leptospiras en el agua y el barro.
Resultado: el pico anual de incidencia se observa a finales del verano. La enfermedad es además de declaración obligatoria desde agosto de 2023: todo médico o laboratorio que diagnostique un caso debe notificarlo, lo que permite detectar rápidamente los brotes.

Los síntomas que no hay que banalizar
En la mayoría de los casos, la leptospirosis se manifiesta como un síndrome gripal: fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares. Ahí está la trampa: en pleno verano, se atribuye al cansancio.
- Incubación: por lo general de 5 a 14 días tras la exposición, y hasta 21 días.
- Formas graves: afectación renal o neurológica, manifestaciones hemorrágicas. Pueden ser mortales.
- Tratamiento: antibióticos, por vía oral en las formas leves, con hospitalización en las graves.
El reflejo que cuenta: si presenta fiebre, agujetas o dolor de cabeza en los 21 días siguientes a un baño en un río, a una exposición a aguas estancadas o a un contacto con un medio contaminado, consulte rápidamente y mencione esa exposición a su médico. Una atención precoz reduce considerablemente el riesgo de complicaciones.
Quién está más expuesto
Algunas profesiones implican contactos frecuentes con el agua y los medios contaminados: basureros, trabajadores de alcantarillado, personal de saneamiento, agricultores, ganaderos. Para ellos, los equipos de protección son esenciales: guantes estancos, botas, gafas de seguridad, mono. Existe una vacuna para las personas expuestas a diario.
En los hogares, la exposición procede sobre todo del ocio en agua dulce —sobre todo con heridas cutáneas—, de la jardinería y de sótanos, garajes o locales húmedos frecuentados por ratas.



