Introducción: la plaga que no pica, pero que sale más cara
Existe una jerarquía implícita en la forma en que se perciben las plagas. Arriba, las que pican: mosquito tigre, chinche de cama, avispón. En medio, las que dan asco: cucarachas, ratas, moscas. Y al final del todo, casi invisibles, las que se comen la casa.
Y sin embargo es esta última categoría la que genera las facturas más abultadas. Una infestación de chinches de cama se trata por unos cientos o unos pocos miles de euros. Una estructura de cubierta debilitada por veinte años de carcoma grande de las casas se cuenta en decenas de miles de euros de refuerzo estructural, sin contar los andamios y el desmontaje del tejado.
El final del verano es el momento ideal para este diagnóstico. Los desvanes están secos y accesibles, la luz rasante de agosto y septiembre revela los relieves en las vigas y, sobre todo: los vuelos nupciales de las hormigas carpinteras y las emergencias de adultos xilófagos acaban de producirse. Los indicios están frescos, todavía legibles. Dentro de tres meses, el polvo y la humedad lo habrán borrado todo.

Los cuatro sospechosos: saber quién se come tu madera
Antes de cualquier tratamiento, hay que identificar. Las estrategias difieren radicalmente según la especie, y equivocarse de objetivo equivale a tirar el dinero.
| Plaga | Lo que ataca | Señal característica | Velocidad de los daños |
|---|---|---|---|
| Hormiga carpintera (Camponotus spp.) | Madera ya húmeda o degradada | Serrín grueso amontonado, cadáveres de insectos mezclados, rumor nocturno | Lenta pero continua |
| Carcoma grande de las casas (Hylotrupes bajulus) | Coníferas, albura de estructuras nuevas a medianamente antiguas | Orificios ovalados de 6-10 mm, ruido de roído audible | Muy alta, invisible durante mucho tiempo |
| Anóbido o carcoma común (Anobium punctatum) | Frondosas y coníferas, muebles, entarimados | Orificios redondos de 1-3 mm, serrín fino como el talco | Moderada |
| Termita subterránea (Reticulitermes spp.) | Cualquier madera, papel, placa de yeso laminado | Cordones de tierra, madera vaciada sin orificios en superficie | Rápida y discreta |
La hormiga carpintera: el gran malentendido
Al contrario de lo que se suele creer, la hormiga carpintera no come madera. La excava para instalar sus galerías de nidificación y expulsa las virutas al exterior. Es una diferencia fundamental: casi nunca ataca una madera sana y seca.
Su presencia es, por tanto, ante todo un síntoma. Allí donde se instala hay humedad: una antigua filtración del tejado, un canalón desbordado, el pie de un poste en contacto con una fábrica húmeda, un dintel de ventana mal protegido. Tratar la hormiga sin tratar la humedad es como achicar agua sin cerrar el grifo.
Camponotus es la hormiga más grande de la Francia metropolitana: de 6 a 15 mm según las castas, negra o bicolor negra y roja según la especie. Se detecta sobre todo en primavera y verano durante los vuelos nupciales: decenas de individuos alados aparecen de golpe en el interior, a menudo cerca de una ventana. Hormigas aladas que salen desde dentro de la casa —y no que entran— indican un nido instalado en la estructura.
La carcoma grande de las casas: la más temible
Si un solo insecto merece una inspección seria de tu estructura de cubierta, es este. La larva de Hylotrupes bajulus se desarrolla durante tres a diez años en la albura de las coníferas, excavando galerías capaces de reducir una viga a una cáscara mientras la superficie permanece perfectamente lisa.
El adulto solo emerge al final de su ciclo, abriendo un orificio de salida ovalado de 6 a 10 mm. Dicho de otro modo: el día en que ves los orificios, el ataque lleva ya varios años. La señal más temprana es acústica: con calor, en el silencio de un desván, se oye claramente un crujido regular, como una uña sobre cartón. Un frontal de haz ancho y un momento de silencio absoluto bastan a menudo para confirmarlo.
El anóbido: discreto pero tenaz
Anobium punctatum deja orificios redondos de 1 a 3 mm y un serrín extremadamente fino, casi harinoso. Ataca de buen grado los entarimados antiguos, los muebles y los revestimientos de madera. La carcoma grande de la madera (Xestobium rufovillosum), más rara, prefiere las maderas de frondosas ya atacadas por un hongo y produce un curioso golpeteo de cortejo en primavera.
Cuidado con la trampa clásica: la presencia de orificios no significa una infestación activa. Una madera atacada hace sesenta años conserva sus orificios. El indicio de actividad es el serrín fresco, de color claro, que reaparece tras haber limpiado la zona.
Las termitas: el único caso regulado por ley
Las termitas subterráneas son objeto de un marco normativo específico. El Código de la construcción y la vivienda francés (Code de la construction et de l'habitation) exige, en las zonas delimitadas por orden prefectoral, un certificado sobre la presencia de termitas en la venta de un inmueble edificado, válido durante seis meses. También es obligatorio declarar en el ayuntamiento cualquier presencia constatada. Los departamentos afectados están registrados por el Observatoire national termite y las prefecturas; el suroeste, el valle del Garona, el Valle del Loira y parte de la fachada atlántica están especialmente expuestos.
Punto crucial: las termitas no abren orificios en la superficie. Consumen la madera desde el interior respetando una fina película exterior. Una madera que suena hueca al martillo, un rodapié que se perfora con un destornillador sin resistencia, cordones de tierra a lo largo del muro de un sótano: estas tres señales deben provocar una llamada inmediata a un profesional certificado.
El protocolo de inspección: dos horas, una linterna y un destornillador
Este es el método que siguen los técnicos de diagnóstico, adaptado a un particular metódico.
1. Preparar el material. Un frontal potente de haz orientable es la herramienta número uno: deja las dos manos libres y, usado en luz rasante, revela los relieves invisibles de frente. Añade un destornillador plano robusto, un mazo ligero, un metro y una libreta.
2. Empezar por las zonas húmedas. Cara inferior de la cubierta junto a chimeneas y limahoyas, pies de postes, durmientes en contacto con la fábrica, marcos de buhardillas. Son los puntos de entrada estadísticamente dominantes para las hormigas carpinteras y para los hongos de pudrición.
3. Sondear. Golpear la viga con el mazo cada 30 cm. Un sonido mate y sordo, distinto del sonido claro de la madera sana, indica pérdida de material. Después, clavar la punta del destornillador: si penetra más de 5 mm sin esfuerzo en una conífera seca, hay un problema.
4. Buscar serrín fresco. Pasar el aspirador bajo las vigas sospechosas, anotar la fecha y volver quince días después. Serrín nuevo = ataque activo. Un medidor de humedad de púas para madera completa útilmente la lectura: por encima del 20 % de humedad, la madera se vuelve atractiva para las hormigas y vulnerable a los hongos.
5. Fotografiar y fechar. Cada zona sospechosa, con un objeto de referencia para la escala. Este expediente te servirá frente a un profesional, una aseguradora o un vendedor.





