Introducción: el nido que nadie había visto en todo el verano
Un jardín cualquiera, un roble al fondo de la parcela, un seto podado en junio sin el menor incidente. Y entonces, una mañana de finales de septiembre, cae la primera hoja: y aparece, a siete metros del suelo, una esfera gris del tamaño de un balón de baloncesto. Ya estaba allí en julio. Sencillamente, el follaje la ocultaba por completo.
Es el escenario más habitual con el que se encuentran los técnicos en otoño. El avispón asiático (Vespa velutina nigrithorax) no se vuelve visible porque acabe de llegar, sino porque coinciden dos cosas al mismo tiempo: la colonia alcanza su número máximo de individuos y los árboles empiezan a quedarse sin hojas.
Esa doble coincidencia convierte a septiembre y octubre en el periodo más delicado del año. No el más peligroso por número de nidos —estos existen desde la primavera—, sino el de mayor riesgo por el número de encuentros accidentales entre una persona con una motosierra, una escalera o un cortasetos, y varios miles de obreras defendiendo su cría.
Esta guía explica qué ocurre realmente en una colonia en esta estación, cómo identificar un nido secundario sin acercarse, qué establece la ley francesa desde 2025 y qué medidas resultan verdaderamente útiles para un particular.

El ciclo anual: por qué todo se decide ahora
La colonia de avispón asiático es anual. Nace de una única fundadora en primavera y muere por completo al llegar el invierno. Este punto es fundamental: condiciona toda la estrategia de lucha.
| Periodo | Qué ocurre en la colonia | Qué implica para el particular |
|---|---|---|
| Febrero-abril | La fundadora sale de la hibernación y construye un nido primario del tamaño de una pelota de golf y luego de una naranja, a menudo bajo un resguardo (porche, caseta, marco de ventana) | Destrucción muy sencilla, una sola hembra |
| Mayo-julio | Las primeras obreras toman el relevo; la colonia se traslada a un nido secundario, generalmente en altura | El nido crece lejos de las miradas |
| Agosto-octubre | Máximo número de individuos: varios miles en un nido grande; producción de futuras fundadoras y de machos | Pico de agresividad y de hallazgos fortuitos |
| Noviembre-diciembre | La colonia se extingue; las jóvenes fundadoras fecundadas se marchan a invernar de forma aislada | El nido vacío nunca volverá a ocuparse |
Quédate con la última línea: un nido descubierto en diciembre o enero, desierto, no representa ningún peligro y no se reutiliza. Hacerlo destruir en ese momento es un gasto inútil. En cambio, un nido activo a finales de agosto seguirá en plena actividad durante seis a diez semanas más, periodo en el que liberará a sus futuras reinas por el vecindario.
¿Cuántas futuras reinas?
Los trabajos del INRAE y del Muséum national d'Histoire naturelle, que siguen a la especie desde su introducción accidental en Lot-et-Garonne en 2004, estiman que un nido maduro puede producir varios centenares de jóvenes fundadoras. Solo una fracción ínfima sobrevivirá al invierno y logrará fundar una colonia viable, pero el orden de magnitud explica la velocidad de colonización del territorio. Hoy la especie está presente en la práctica totalidad de los departamentos de la Francia metropolitana.
Reconocer al avispón asiático sin equivocarse
La confusión más costosa —tanto en dinero como en biodiversidad— sigue siendo la que se produce con el avispón europeo (Vespa crabro), especie autóctona, útil y no invasora, que no hay ninguna razón para destruir cuando no amenaza a nadie.
Avispón asiático:
- Tórax completamente negro aterciopelado
- Abdomen oscuro con un único anillo anaranjado ancho hacia el extremo
- Patas con los extremos amarillos: el criterio más fiable a distancia, de ahí su apodo de «avispón de patas amarillas»
- Tamaño: de 17 a 32 mm según la casta
- No vuela de noche ni se siente atraído por la luz
Avispón europeo:
- Tórax negro y rojizo
- Abdomen mayoritariamente amarillo con rayas negras
- Patas de color pardo rojizo
- Más grande (hasta 35 mm)
- Vuela de noche y se acerca de buena gana a golpear las ventanas iluminadas
Por tanto, un avispón que golpea tu cristal a las 23 h en septiembre es, en la inmensa mayoría de los casos, un avispón europeo: una especie protegida en algunos departamentos y a la que conviene dejar en paz. Para salir de dudas sin acercarse, una guía de identificación de insectos de Francia o unos simples prismáticos compactos resultan mucho más útiles que una foto borrosa tomada con el brazo estirado.
El nido, otro elemento de diagnóstico
El nido secundario del avispón asiático es una esfera o una pera de papel masticado de color beige grisáceo, que puede alcanzar de 80 cm a 1 m de altura, con una entrada lateral (y no por abajo). Suele estar situado a más de 10 metros de altura en un árbol, aunque también se encuentran bajo aleros de tejado, en setos densos, casetas o zarzales.
El avispón europeo, en cambio, prefiere las cavidades: troncos huecos, desvanes, cajas de persianas, y su nido presenta una abertura por la parte inferior.
Por qué aumenta la agresividad en otoño
El avispón asiático no es agresivo por naturaleza. No caza al ser humano, no defiende su territorio de pecoreo y se puede pasar a un metro de una obrera que está cazando una mosca sin el menor riesgo.
Todo cambia cerca del nido. La zona de defensa se amplía en otoño: donde en junio bastaban unos pocos metros, en septiembre hay que contar con 5 a 10 metros alrededor de un nido grande, y aún más si se generan vibraciones. Los desencadenantes más frecuentes de un ataque colectivo son mecánicos:
- Cortasetos o desbrozadora en las inmediaciones
- Motosierra o poda de árboles
- Cortacésped pasando bajo el árbol que soporta el nido
- Soplador de hojas
- Golpe en el tronco, escalera apoyada
Las vibraciones y el ruido se perciben como un ataque al nido. La respuesta es colectiva, rápida, y los avispones pueden perseguir a lo largo de varias decenas de metros. A diferencia de la abeja, un avispón no pierde su aguijón y puede picar varias veces.

Qué hacer si te atacan
Huir en línea recta, sin agitar los brazos, buscando un refugio cerrado: casa, coche, caseta. No tirarse nunca al agua: los avispones esperan en la superficie. No intentar nunca aplastar a un individuo cerca del nido: las feromonas de alarma liberadas movilizan a toda la colonia.
En el plano médico, Ameli y Vidal recuerdan que la picadura aislada de avispón, aunque muy dolorosa, no es peligrosa para una persona no alérgica. El veneno no es más tóxico que el de una avispa; lo que marca la diferencia es el volumen inyectado. Las situaciones que justifican una llamada inmediata al 15 o al 112 son:
- una picadura en la boca, la garganta o cerca del ojo;
- picaduras múltiples (a partir de una veintena en el adulto, muchas menos en el niño);
- cualquier signo de reacción alérgica generalizada: urticaria difusa, hinchazón de la cara, dificultad para respirar, malestar, vómitos.
Las personas ya diagnosticadas como alérgicas a los himenópteros deben llevar consigo su pluma autoinyectora de adrenalina prescrita y saber utilizarla. Para todo lo demás, aplicar frío rápidamente alivia: una bolsa de gel reutilizable guardada en el congelador es más que suficiente, y un antihistamínico del botiquín familiar limita el edema local.




