Introducción: la plaga no empieza en tu cocina
Cuando un vecino llama a un técnico por cucarachas en la cocina o excrementos de roedor detrás de la lavadora, la pregunta que hay que hacer casi nunca es «¿desde cuándo?», sino «¿qué hay bajo sus pies?».
En un edificio comunitario, el sótano constituye un ecosistema completo: temperatura estable todo el año, oscuridad permanente, humedad, comida abandonada, cartones amontonados y una red de patinillos que conecta verticalmente todas las escaleras. Una rata que entra por una junta de canalización defectuosa en el nivel -1 puede llegar al sexto piso sin cruzar jamás una puerta de rellano.
Esa es la razón por la que fracasan tantos tratamientos hechos dentro de las viviendas. Se trata el síntoma, arriba, mientras el reservorio de población sigue intacto veinte metros más abajo. Tres semanas después, la recolonización es total.
Esta guía describe lo que ocurre realmente en trasteros, plazas de garaje, aparcamientos y cuartos de basura, cómo diagnosticarlos sin ser profesional, qué debe asumir la comunidad de propietarios y qué gestos producen un efecto medible.

Por qué el sótano es un imán para las plagas
Un local enterrado reúne simultáneamente las cuatro condiciones que busca cualquier especie comensal.
| Condición | Lo que ofrece el sótano | Especie más afectada |
|---|---|---|
| Temperatura estable | De 12 a 18 °C todo el año, sin heladas ni olas de calor | Cucaracha alemana, cucaracha oriental |
| Humedad | Condensación en las tuberías, humedades por capilaridad, ausencia de ventilación | Cucaracha oriental, cochinilla, lepisma |
| Alimento | Cuarto de basuras, bolsas dejadas fuera de los contenedores, alimentos guardados en el trastero, pienso para mascotas | Rata parda, ratón doméstico |
| Refugio | Cartones, textiles, muebles almacenados, falsos techos del aparcamiento | Ratón, polilla de la ropa, chinche de cama |
La ANSES recuerda con regularidad en sus trabajos sobre roedores comensales que la rata parda (Rattus norvegicus) es una especie excavadora que prefiere los niveles bajos y las redes de saneamiento, mientras que el ratón doméstico coloniza más bien los volúmenes intermedios. En la práctica: la rata viene de abajo, el ratón se desplaza en horizontal.
Añade a esto un punto a menudo infravalorado: el sótano es el único lugar del edificio que nadie vigila. Un vecino baja al trastero cuatro a seis veces al año. Una plaga dispone, por tanto, de varios meses de ventaja antes de ser detectada.
El diagnóstico en diez minutos, linterna en mano
Un control serio no requiere material profesional. Requiere luz y algo de método. La iluminación original de los trasteros, a menudo temporizada y amarillenta, oculta precisamente los indicios que buscamos: una linterna potente recargable cambia por completo la calidad de la inspección, sobre todo en los ángulos de los rodapiés y bajo las escaleras.
Los indicios de roedores
- Excrementos: los de la rata parda miden de 15 a 20 mm y tienen forma de huso; los del ratón, de 3 a 6 mm, similares a un grano de arroz negro. Frescos son brillantes y blandos; viejos, secos y grises.
- Marcas de grasa: manchas oscuras y lustrosas a lo largo de las paredes, a 3-5 cm del suelo, indican un paso habitual. Es el indicio más fiable para cartografiar un recorrido.
- Roeduras: bordes de puertas de madera, tubos eléctricos, aislantes de tuberías, bolsas de plástico.
- Olor: una nota amoniacal persistente delata orina acumulada, y por tanto una colonia instalada, no un individuo de paso.
Los indicios de cucarachas
- Pequeñas deposiciones negras, como granos de pimienta esparcidos, alrededor de los cuadros eléctricos y de los pasos de tuberías.
- Ootecas vacías —cápsulas marrones de 6 a 9 mm— en las grietas.
- Olor característico, dulzón y grasiento, perceptible en cuanto una población supera unos cientos de individuos.
- Avistamiento diurno: ver una cucaracha a plena luz indica una población saturada, no un inicio.
Los indicios de textiles atacados
En los trasteros donde se guardan ropa, alfombras y ropa de cama de repuesto, la polilla de la ropa (Tineola bisselliella) prospera. Busca los capullos sedosos en los pliegues, los pequeños agujeros irregulares en lana y cachemira, y las larvas blanquecinas en el fondo de las cajas de cartón.
Cartografiar los puntos de entrada: la lógica vertical
Una comunidad de propietarios no es una suma de viviendas, es un volumen atravesado por redes. Las plagas usan esas redes.
Los seis pasos críticos
- Los patinillos técnicos: columnas verticales que agrupan agua, evacuaciones y a veces electricidad. Una simple perforación sin sellar entre dos niveles crea una autopista. Es el vector número uno de la cucaracha alemana en edificios.
- Los pasos de tuberías en los muros enterrados: la junta original se degrada en diez o veinte años. Un hueco residual de 2 cm basta para un ratón; 6 cm bastan para una rata parda.
- Las arquetas y los sumideros: un sumidero de sótano cuyo cierre hidráulico se ha evaporado se convierte en una puerta abierta directa a la red de saneamiento.
- Las puertas de garaje: la holgura bajo la hoja, a menudo de 3 a 5 cm, se salva sin dificultad.
- Las rejillas de ventilación baja deterioradas o arrancadas.
- Los cuartos de basura: puerta que ya no cierra, contenedores sin tapa, conducto de basuras en desuso mal clausurado.
Regla práctica que aplican los técnicos: un roedor pasa por donde le pase el cráneo. Un ratón atraviesa un hueco de 6 mm; una rata parda joven, uno de 20 mm.
Sellar correctamente exige materiales que el roedor no pueda trabajar. La espuma expansiva por sí sola no aguanta: la roen en pocas noches. La solución contrastada sigue siendo una rejilla metálica o lana de acero inoxidable bien compactada, recubierta después con un mortero de reparación. Un rollo de lana de acero inoxidable cuesta unos pocos euros y resuelve definitivamente una decena de perforaciones.
Qué debe asumir la comunidad de propietarios
La cuestión de quién paga aparece en todos los casos. Los trasteros, aparcamientos, cuartos de basura, patinillos técnicos y cámaras sanitarias son zonas comunes en el sentido de la ley del 10 de julio de 1965. Su mantenimiento y salubridad corresponden por tanto a la comunidad de propietarios, con cargo a los gastos comunes.
Tres textos estructuran la materia:
- El Reglamento Sanitario Departamental tipo (circular del 9 de agosto de 1978) obliga al propietario a mantener los locales libres de roedores e insectos y a realizar las operaciones de desratización y desinsectación necesarias.
- El decreto n.º 2002-120 relativo a la vivienda digna, modificado por la ley ELAN, exige una vivienda «libre de toda infestación de especies nocivas y parásitos».
- El Código de la salud pública (artículos L.1311-1 y siguientes) permite al alcalde o al prefecto ordenar obras en caso de perjuicio a la salubridad pública.
En la práctica, el reparto que se aplica con mayor frecuencia:
| Situación | Quién asume habitualmente |
|---|---|
| Ratas en el aparcamiento, los trasteros comunes o los patinillos | Comunidad de propietarios |
| Cucarachas que suben por una columna de evacuación común | Comunidad de propietarios (tratamiento colectivo) |
| Cucarachas limitadas a una sola vivienda, sin foco común identificado | Ocupante de la vivienda |
| Trastero privativo abarrotado que sirve de foco | Propietario o inquilino de la vivienda |
| Cuarto de basuras deteriorado, puerta defectuosa | Comunidad de propietarios |
Para profundizar en la cuestión de las responsabilidades entre propietario, inquilino y administrador, consulta nuestra guía dedicada: plagas en comunidades y en alquiler, quién paga qué.
Un punto jurídico decisivo: un tratamiento vivienda por vivienda no tiene ningún valor curativo si el foco es común. Pedir al administrador una intervención global sobre la columna completa —todas las viviendas superpuestas tratadas el mismo día— no es una exigencia desmedida, es el único método técnicamente válido contra la cucaracha alemana.



