Ruidos en el desván en otoño: ¿garduña, lirón o murciélago? La guía para identificarlos y actuar legalmente

L'équipe AntinuisiblePro · Publicado el 5 de septiembre de 2026 · 13 min de lectura
Colonia de hormigas negras agrupada sobre una losa de piedra alrededor de una miga de comida

Introducción: el mes en que el desván se convierte en dormitorio

Hay un momento muy concreto, cada año, en el que las llamadas por «ruidos en el desván» se disparan en las empresas de control de plagas: la segunda quincena de septiembre y todo el mes de octubre. Las noches refrescan, las temperaturas nocturnas bajan de los 12 °C en buena parte del país, y toda la fauna comensal busca exactamente lo mismo que usted: un lugar seco, aislado y a resguardo de los depredadores. Su tejado cumple todos los requisitos.

El problema no es tanto el ruido como la incertidumbre. Un arañazo a las 2 de la madrugada sobre el techo del dormitorio desencadena de inmediato la misma pregunta: «¿qué es eso?». Y ahí es donde la mayoría de los propietarios se equivocan, porque aplican una solución antes de haber hecho un diagnóstico. Se ponen raticidas para un lirón, se intenta atrapar una garduña sin autorización o —el caso más delicado— se tapa un acceso ocupado por una colonia de murciélagos, especies íntegramente protegidas en Francia desde la orden ministerial del 23 de abril de 2007.

Identificar al ocupante es, por tanto, el primer paso, y condiciona todo lo demás: el método, el coste y la legalidad de su intervención. Este artículo le ofrece la clave de lectura de los profesionales.

Colonia de hormigas negras agrupada sobre una losa de piedra alrededor de una miga de comida

El diagnóstico sonoro: lo que el ruido ya le está diciendo

Antes incluso de subir al desván, el oído aporta tres pistas aprovechables: la hora, la textura del ruido y la trayectoria.

IndicioGarduña / martaLirón gris, lirón caretoRata / ratónMurciélagoAve (paloma, grajilla)
Horario22 h – 5 h, picos al anochecer y antes del alba21 h – 4 h, muy activo en septiembre-octubreToda la noche, actividad continuaAl anochecer y regreso hacia las 4-5 hAmanecer y durante el día
RuidoCarreras pesadas, objetos desplazados, peleas ruidosasPequeñas carreras rápidas, rodar de avellanas o canicasArañazos finos, roeduras regulares, chillidos agudosRoces, chillidos muy agudos, nunca carrerasArrullos, aleteos, pisoteo diurno
Peso percibidoParece «alguien» caminandoLigero pero nerviosoMuy ligero, continuoCasi inaudible al desplazarsePesado y lento
RecorridoA lo largo de las correas, idas y venidas al exteriorEntre el aislante y el sueloA lo largo de muros y cablesInmóvil en racimo, salida en grupoZona de entrada fija

Un detalle discriminante muy fiable: la garduña desplaza objetos. Si oye algo rodar, caer, o si el aislante aparece arrastrado, no se trata de un roedor pequeño. Otro indicador: las peleas. Las garduñas (Martes foina) son territoriales y sus enfrentamientos producen gritos roncos y cabalgadas que despiertan a toda la casa.

En cambio, un ruido regular, seco, repetitivo —tres segundos de roedura, una pausa, tres segundos— delata casi siempre a un roedor que está trabajando la madera, un cable o un tubo de PVC. Es el escenario más peligroso para su instalación eléctrica.

La inspección: buscar rastros, no al animal

Casi nunca verá al animal. En cambio, deja cuatro tipos de pruebas. Suba de día, con una buena fuente de luz —un frontal recargable deja las dos manos libres, algo que importa cuando se avanza entre viguetas—, una mascarilla FFP2 y guantes.

1. Los excrementos

Es el criterio más fiable, y no engaña:

  • Garduña: excrementos retorcidos, afilados en ambos extremos, de 8 a 10 cm de largo, a menudo negros y brillantes, con restos de fruta (huesos de cereza, pepitas) o pelos. Depositados en letrinas, siempre en el mismo sitio.
  • Lirón gris / lirón careto: pequeños excrementos negros de 1 cm, redondeados, en montoncitos, a menudo mezclados con restos de avellanas.
  • Rata negra (Rattus rattus, la trepadora, la de los desvanes): excrementos fusiformes de 1 a 2 cm, dispersos a lo largo de los recorridos.
  • Ratón: de 3 a 6 mm, dispersos por todas partes, muy numerosos.
  • Murciélago: guano friable que se deshace entre los dedos en un polvo brillante (restos de insectos). Sin olor fuerte a orina. Depositado en vertical bajo el posadero.

Este último punto es capital. El guano de quiróptero es un indicio de protección legal, no una señal de infestación que haya que tratar.

2. El olor

La orina de garduña es acre y persistente, muy distinta del olor almizclado y «cálido» de una colonia de ratas. Un olor amoniacal intenso en un espacio cerrado suele indicar una ocupación antigua, con impregnación del aislante.

3. Los daños en el aislante

Las garduñas excavan galerías y apelmazan la lana de vidrio para hacerse un nido; los lirones desgarran el aislante en fibras para construir una bola; las ratas roen túneles limpios. Un aislante insuflado con cubetas de 30 cm de ancho indica un carnívoro. Jirones de lana mineral amontonados en un rincón indican un roedor arborícola.

4. Los rastros y las marcas de paso

En los cabrios y alrededor de los puntos de entrada, busque las marcas de grasa: una banda parduzca y lustrosa que deja el pelaje sobre la madera o la mampostería. Indica un paso diario y, por tanto, el acceso que debe asegurarse en primer lugar.

El caso del murciélago: lo que dice la ley

Este es el punto en el que un particular puede, sin saberlo, cometer una infracción.

Las 36 especies de quirópteros presentes en la Francia metropolitana están íntegramente protegidas por la orden ministerial del 23 de abril de 2007 que fija la lista de mamíferos terrestres protegidos, en aplicación del artículo L. 411-1 del Código de Medio Ambiente. Esta protección cubre a los individuos pero también sus lugares de reproducción y de descanso. En la práctica:

Está prohibido matar, capturar o molestar intencionadamente a los murciélagos, así como destruir o deteriorar sus refugios —desvanes, campanarios, bodegas— incluso en su ausencia temporal.

Las sanciones previstas en el artículo L. 415-3 del Código de Medio Ambiente pueden alcanzar los tres años de prisión y 150 000 € de multa por la destrucción del hábitat de una especie protegida. Ninguna empresa de desratización seria intervendrá para «eliminar» una colonia.

Entonces, ¿qué hacer? El procedimiento está bien definido:

  1. Contactar con la red SOS Chauves-souris, coordinada por la Société française pour l'étude et la protection des mammifères (SFEPM), que cuenta con corresponsales voluntarios en cada departamento. El diagnóstico es gratuito.
  2. Esperar al período favorable: las colonias de cría ocupan los desvanes de mayo a finales de agosto. Los trabajos de obturación solo pueden realizarse en septiembre-octubre, tras el vuelo de las crías y antes de la hibernación — justo el momento en que nos encontramos.
  3. Instalar un sistema de exclusión (manga flexible, manguito antirretorno) que permita salir a los animales sin dejarles volver, y después tapar.

Recordemos de paso lo esencial: una colonia de murciélagos comunes consume varios miles de insectos por noche, entre ellos mosquitos. En zonas donde el mosquito tigre avanza, es un aliado objetivo. El verdadero problema es el guano, que se acumula y degrada el aislante — y que se gestiona colocando lonas de recogida bajo el posadero, no con la erradicación.

Garduña: la única pregunta que importa es el acceso

La garduña es un mustélido nocturno de aproximadamente 1,5 kg, clasificado como especie susceptible de ocasionar daños (ESOD) en numerosos departamentos, pero la captura con trampa está regulada: exige una habilitación de trampero (formación departamental) y una declaración en el ayuntamiento. Un particular que coloque una trampa sin habilitación se expone a acciones legales, y una trampa mal utilizada atrapa sobre todo gatos.

Buena noticia: el trampeo es de todos modos la estrategia equivocada. Retirar una garduña de un territorio deja libre una plaza que otra congénere ocupará de inmediato en las semanas siguientes. La única solución duradera es la exclusión física.

El método de exclusión en cuatro pasos

  1. Localizar todos los accesos. Una garduña pasa por un agujero de 5 cm; los puntos clásicos son los aleros, los extremos de las correas, las tejas de ventilación, los canalones mal sellados, las tejas de cumbrera sueltas y el espacio detrás de las bajantes pluviales.
  2. Comprobar que ya no queda nadie dentro. Se espolvorea harina delante del acceso para leer las huellas, o se pega una hoja de papel. Tres noches sin paso = desván vacío. Nunca tape entre abril y junio: las crías no destetadas morirían dentro, con las molestias olfativas que cabe imaginar.
  3. Tapar con solidez. La malla metálica fina de acero galvanizado, grapada y atornillada, resiste allí donde la espuma expansiva y la silicona fracasan en una sola noche. Para los grandes volúmenes es preferible una chapa perforada.
  4. Desalentar el ascenso. Las garduñas trepan por las bajantes de los canalones y saltan desde las ramas. Podar a 2 m del tejado e instalar manguitos lisos reduce mucho la presión.

Los repelentes de ultrasonidos tienen una eficacia muy desigual y generan acostumbramiento rápido; pueden servir como medida complementaria durante la fase de obras, nunca como solución única. La misma lógica se aplica a los repelentes olfativos: desplazan al animal tres metros, no tapan un agujero.

Cucaracha marrón muerta boca arriba, con las patas hacia arriba, sobre un suelo gris claro

Lirón gris y lirón careto: los hibernantes de octubre

El lirón gris (Glis glis) y el lirón careto (Eliomys quercinus) son roedores arborícolas que en septiembre-octubre buscan un refugio de hibernación con temperatura estable. Un desván aislado es ideal. A diferencia de la garduña, no están clasificados como ESOD en todas partes y el lirón careto es objeto de una atención creciente por parte de los naturalistas debido al declive de sus poblaciones.

Su molestia es doble: ruido nocturno (están extremadamente agitados hasta las primeras heladas) y roedura de cables eléctricos. Este es el verdadero riesgo. Las compañías de seguros registran con regularidad siniestros de incendio vinculados a fundas roídas en el tejado. Una revisión visual de la instalación, con un simple detector de tensión sin contacto, permite detectar las fundas desnudas antes de que causen problemas.

La estrategia es idéntica a la de la garduña: exclusión física tras comprobar que el animal ha salido. Atrapar un lirón vivo para soltarlo más lejos es jurídicamente ambiguo y poco eficaz: un lirón liberado a menos de 2 km vuelve. Mejor tapar.

Ratas y ratones: cuando el ruido viene de arriba

Asociamos las ratas a los sótanos, pero la rata negra es una excelente trepadora que coloniza sin problema los desvanes, los graneros agrícolas y los falsos techos. Los indicios: roeduras regulares, marcas de grasa a lo largo de los cables y —señal inequívoca— excrementos frescos por decenas.

Aquí el enfoque cambia de naturaleza: estamos ante una infestación que se reproduce in situ, no ante un okupa solitario. La lucha combina:

  • Saneamiento de los accesos (mismos principios que arriba, malla de 6 mm como máximo);
  • Eliminación de los recursos: pienso para animales, semillas para pájaros, fruta almacenada en el desván. Un almacenamiento en bidones herméticos de metal resuelve por sí solo el 40 % del problema;
  • Trampeo mecánico antes de recurrir a cualquier producto químico, con trampas de resorte de disparo rápido colocadas perpendicularmente a las paredes.

El uso de rodenticidas anticoagulantes en el desván está desaconsejado por una razón sencilla: el animal muere a menudo en un espacio inaccesible, entre el aislante y el techo, y usted convive tres semanas con el olor — sin contar el riesgo de envenenamiento secundario para rapaces y gatos. Si la infestación está instalada, es mejor recurrir a un profesional: consulte nuestros servicios de intervención y nuestras tarifas orientativas.

Lo que le atrae a su casa: la lista de comprobación preventiva antes del invierno

La ocupación de un desván nunca es casual. Resulta de tres factores acumulados: un acceso, un recurso y tranquilidad.

  • Podar las ramas situadas a menos de 2 m del tejado (acceso n.º 1 para garduñas y lirones).
  • Colocar rejillas antirroedores en las entradas de ventilación del tejado y en las tejas de ventilación — sin obturarlas nunca por completo: la ventilación del desván es indispensable contra la condensación.
  • Rehacer los aleros y las cumbreras que se hayan soltado tras el verano: es el paso más frecuente.
  • Enrejar las salidas de los canalones y revisar los extremos de los cabrios.
  • No almacenar nada comestible en el desván: pienso, bulbos, fruta, semillas para pájaros.
  • Guardar textiles y ropa de cama en fundas de almacenaje al vacío en lugar de sueltos: menos materiales de nidificación disponibles y un beneficio colateral contra las polillas.
  • Instalar una cámara trampa unas noches si quiere salir de dudas sin subir: una cámara de vigilancia nocturna con detección de movimiento colocada frente al acceso sospechoso proporciona en 48 h una identificación segura.

Un último punto a menudo olvidado: la declaración al seguro. Los daños causados por roedores (cables, aislante) rara vez están cubiertos por la garantía básica, pero el incendio resultante sí lo está. Documente fotográficamente el estado de su desván antes de las obras.

Cuándo llamar a un profesional

Tres situaciones justifican no hacer bricolaje:

  1. Sospecha que hay murciélagos → contacte primero con SOS Chauves-souris (SFEPM), no con una empresa de desinsectación.
  2. El desván es de difícil acceso o el tejado es alto → el trabajo en altura sobre tejas es la primera causa de accidente doméstico grave entre particulares en otoño.
  3. Sigue oyendo ruido después de haber tapado → eso significa o bien que hay un animal encerrado (urgencia), o bien que se ha pasado por alto un acceso. Una inspección profesional con cámara endoscópica lo resuelve en una hora.

Un diagnóstico serio incluye la identificación de la especie, el mapeo de los accesos, un presupuesto de obturación y, en su caso, una limpieza-desinfección del aislante contaminado. Cuente por lo general entre 150 y 350 € para el diagnóstico y la exclusión en una vivienda unifamiliar, más si hay que sustituir el aislante.

En resumen

Un ruido en el desván en otoño nunca es banal, pero tampoco es casi nunca una urgencia. Tómese tres días para identificar al ocupante antes de actuar: la hora del ruido, la forma de los excrementos y el estado del aislante dan la respuesta en el 90 % de los casos. Después, se aplica una regla única sea cual sea el animal — la solución está siempre en el acceso, nunca en el veneno. Una casa no se vacía de okupas: se vuelve inaccesible. Y si el inquilino resulta ser una colonia de murciélagos, enhorabuena: está alojando gratis al mejor antimosquitos del mercado, y la ley solo le pide que lo deje tranquilo hasta el mes de octubre.

Fuentes: Code de l'environnement (art. L. 411-1, L. 415-3); orden ministerial del 23 de abril de 2007 que fija la lista de mamíferos terrestres protegidos en todo el territorio; Société française pour l'étude et la protection des mammifères (SFEPM), red SOS Chauves-souris; Office français de la biodiversité (OFB), reglamentación del trampeo; Muséum national d'Histoire naturelle, Inventaire national du patrimoine naturel.

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