Mudarse sin plagas: el protocolo de inspección que hay que seguir antes de firmar el inventario de entrada

L'équipe AntinuisiblePro · Publicado el 27 de agosto de 2026 · 14 min de lectura
Dormitorio moderno con cama de matrimonio y colchón sin ropa de cama, paredes de madera clara y televisor de pared

Introducción: quince minutos que evitan tres meses de calvario

La cita para el inventario de entrada rara vez dura más de media hora. Se marcan casillas, se anota un arañazo en el parqué, se leen los contadores, se firma y se recogen las llaves. Nadie levanta el rodapié detrás del radiador. Nadie abre el mueble bajo el fregadero con una linterna. Nadie pregunta si la vivienda contigua recibió tratamiento el año pasado.

Tres semanas más tarde, esa misma persona llama a un técnico al descubrir manchas negras en las costuras de un colchón que acaba de comprar nuevo, o al sorprender dos cucarachas rubias detrás del lavavajillas a medianoche. Y ahí empieza la parte desagradable: demostrar que no fue ella. Demostrar que la infestación ya existía. Sin fotos, sin mención escrita, sin fecha, la conversación degenera rápido en un diálogo de sordos entre inquilino, propietario y administrador de la finca.

Agosto y septiembre concentran la mayor parte de las mudanzas en Francia: es la época del inicio del curso universitario, de los traslados laborales y de los contratos de alquiler que terminan con el verano. También es el pico estacional de actividad de las chinches y las cucarachas, que aprovechan el calor para acelerar sus ciclos. El cruce de ambos calendarios explica por qué la vuelta al cole es, cada año, el momento en que estallan los litigios por «plagas».

Esta guía no es un recordatorio jurídico más. Es un protocolo de inspección concreto, habitación por habitación, para aplicar antes de firmar, junto con la lista de menciones que, escritas en el lugar adecuado, cambian radicalmente el desenlace de un litigio.

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Lo que dice la ley, en tres frases útiles

El decreto n.º 2002-120 del 30 de enero de 2002, dictado en aplicación de la ley del 6 de julio de 1989, define la vivienda digna. Exige, entre otras cosas, que la vivienda esté «libre de toda infestación de especies nocivas y parásitos». Esta formulación fue introducida por la ley ELAN de 2018 y sigue siendo la base de cualquier reclamación.

Tres consecuencias prácticas:

  • El arrendador debe entregar una vivienda sin infestación. Una infestación presente en el momento de la entrada forma parte de su obligación de entrega, no del mantenimiento corriente del inquilino.
  • El inquilino debe mantener la vivienda y avisar sin demora. Un aviso tardío debilita su posición, porque resulta imposible datar el origen.
  • En una comunidad de propietarios, los elementos comunes lo cambian todo. Una infestación que circula por los patinillos de instalaciones, los vertederos de basura o los sótanos es responsabilidad del administrador y del presupuesto de la comunidad, no solo del propietario de la vivienda.

Para recordar: la palabra «infestación» es más exigente que «presencia». Dos hormigas no son una infestación. Una colonia de cucarachas rubias en un armario de cocina, sí.

Sobre el reparto detallado de gastos entre arrendador, inquilino y administrador de la finca hemos publicado un dosier aparte: plagas en comunidades de propietarios y en alquiler, quién paga qué. Este artículo se centra en la fase previa: lo que se examina antes de firmar.

El material: cuatro objetos en un bolsillo

Una inspección seria no requiere indumentaria ni equipo profesional. Requiere luz y algo de método.

  • Una linterna LED potente, más útil que la del móvil: el haz concentrado revela los excrementos en las ranuras que la iluminación difusa disimula.
  • Una tarjeta de fidelidad o una tarjeta bancaria, para deslizarla por las rendijas y hacer caer lo que se esconde ahí.
  • Un rollo de cinta adhesiva transparente, para recoger un insecto o una muda y pegarlo en una hoja fechada: una muestra vale más que mil descripciones.
  • El teléfono, en modo foto con la marca de fecha y hora activada.

Algunos añaden un espejo de inspección telescópico, del tipo que se usa en mecánica: permite ver bajo una encimera sellada o detrás de una caldera sin desmontar nada. Es el accesorio que marca la diferencia en las viviendas amuebladas.

El protocolo habitación por habitación

1. El dormitorio: buscar la chinche, no el insecto

Casi nunca se verá una chinche viva de día. Lo que se busca son sus rastros, en este orden:

ZonaQué se buscaIndicio decisivo
Costuras y ribetes del colchónPuntos negros de 0,5 a 1 mm, mudas translúcidasPuntos que se corren al frotarlos con un paño húmedo
Somier, sobre todo la tela de fondoHuevos blancos, aglomeradosTela rasgada o manchada
Cabecero y anclajes a la paredRegueros negros en los puntos de los tornillosRastros detrás del panel
Rodapié detrás de la camaExcrementos en línea punteada a lo largo de la juntaAlineación de 10-20 cm
Enchufes cercanos a la camaPolvo negro dentro de la cajaRequiere desatornillar: no hacerlo uno mismo

En una vivienda amueblada o alquilada a un ocupante reciente, este punto es prioritario. En una vivienda vacía y repintada hace tiempo, el riesgo es menor pero no nulo: Cimex lectularius sobrevive varios meses sin alimentarse, y una vivienda desocupada durante cuatro meses no es una vivienda saneada.

Si queda la menor duda, un juego de trampas detectoras de chinches —las copas que se colocan bajo las patas de la cama— instalado desde la primera noche da una respuesta en una semana, por un coste irrisorio comparado con un tratamiento completo.

2. La cocina: el reino de la cucaracha rubia

La cucaracha rubia (Blattella germanica) es nocturna, termófila e higrófila. Vive a menos de tres metros de un punto de agua y de una fuente de calor. Por eso se inspeccionan estos lugares concretos:

  • Bajo el fregadero, dentro del mueble: buscar excrementos parecidos a posos de café o pimienta molida alrededor de los pasos de tuberías.
  • La junta de la puerta del frigorífico y la parte trasera del compresor, la zona más caliente de la vivienda.
  • Las bisagras y las guías de los cajones, donde se acumulan las ootecas vacías (pequeñas cápsulas marrones estriadas de 6-8 mm).
  • Los bajos del lavavajillas y de la lavadora, donde la humedad permanente crea un microclima ideal.
  • Los falsos techos y los encofrados de la ventilación mecánica, si la vivienda los tiene.

Una sola ooteca vacía y seca, en una vivienda desocupada desde hace mucho, puede ser un vestigio. Una decena de excrementos frescos, no. La diferencia está en la frescura: los excrementos recientes se extienden, los antiguos se desmenuzan.

3. Los puntos de entrada de los roedores

No se busca una rata, se busca lo que permitiría entrar a una rata o a un ratón. Un ratón pasa por un orificio de 6 mm; una rata de alcantarilla, por uno de 20 mm.

  • Pasos de canalizaciones sin sellar bajo el fregadero y detrás del inodoro.
  • Rejillas de ventilación despegadas o roídas.
  • Bajos de la puerta de entrada con una holgura de más de un centímetro.
  • Patinillos de instalaciones accesibles desde el armario técnico.
  • Marcas grasientas de roce a lo largo de los rodapiés, excrementos con forma de grano de arroz detrás del frigorífico.

Es el punto más fácil de corregir: unos burletes antirroedores de aluminio para bajo de puerta y lana de acero inoxidable introducida en los pasos de tuberías resuelven el 80 % de las intrusiones. Pero hay que documentarlo antes de firmar; de lo contrario, la reparación correrá por su cuenta.

Dormitorio luminoso con colchón desnudo sobre una cama beige, espejo redondo, lámpara de araña y suelo de parqué

4. La humedad, ese revelador silencioso

Una vivienda húmeda no solo atrae moho. Atrae cochinillas, lepismas, mosquitos del sustrato y, de forma indirecta, cucarachas orientales que suben desde los sótanos y las cámaras sanitarias.

Observe la parte baja de las paredes detrás de los muebles, el estado de las juntas de la ducha, la presencia o ausencia de una ventilación mecánica en funcionamiento. Una hoja de papel apoyada contra la boca de extracción debe sostenerse sola: si se cae, la ventilación no funciona, y eso es una mención que debe incluirse en el inventario.

5. Las zonas comunes: el punto ciego de todas las visitas

Nadie las inspecciona, y ahí es donde se juega lo esencial en un edificio colectivo.

  • El cuarto de basuras: contenedores desbordados, ausencia de limpieza, suelo grasiento.
  • El sótano: cebos rodenticidas colocados recientemente (las cajas negras de seguridad), rastros de excavación de ratas a lo largo de las paredes.
  • El portal y los rellanos: carteles del administrador que mencionan una campaña de desratización o desinsectación, indicio valiosísimo que conviene fotografiar.
  • La caja de escalera: nidos de avispas bajo los aleros, excrementos de paloma en los alféizares.

Una pregunta directa al conserje o al administrador —«¿Ha habido alguna intervención contra plagas en el edificio en los últimos doce meses?»— es perfectamente legítima. El contrato de desratización figura además entre los gastos repercutibles, y por tanto en los documentos que cualquier inquilino puede consultar.

Qué escribir en el inventario de entrada, y cómo

El inventario de entrada es un documento contradictorio anexo al contrato de arrendamiento. Todo lo que no figura en él se presume en buen estado. Esto vale tanto para las plagas como para la pintura.

Las fórmulas eficaces son factuales, fechadas y localizadas:

  • ❌ «Hay cucarachas.»

  • ✅ «Cocina: presencia de excrementos de aspecto fresco y de dos ootecas en el mueble bajo el fregadero, fotografiados el 27/08/2026.»

  • ❌ «Agujeros en la pared.»

  • ✅ «Cocina: paso de canalización sin obturar bajo el fregadero, diámetro estimado de 3 cm, abierto al patinillo de instalaciones.»

  • ❌ «Ventana estropeada.»

  • ✅ «Dormitorio 1: falta la mosquitera en la ventana que da al patio; junta inferior de la puerta ventana despegada en 15 cm.»

Añada sistemáticamente, en las observaciones generales, una frase de reserva: «El inquilino no ha podido inspeccionar el interior de los tabiques, ni los patinillos de instalaciones, ni las viviendas colindantes. Toda infestación constatada en los treinta días siguientes a la entrada será comunicada por escrito y considerada preexistente salvo prueba en contrario.»

Esta mención no tiene valor automático ante un juez, pero cambia la carga de la discusión: demuestra la diligencia del inquilino desde el primer día y hace mucho más difícil el argumento del «usted la trajo».

Por último, adjunte sus fotos. El artículo 3-2 de la ley de 1989 admite la anexión de cualquier documento útil al inventario.

Los primeros treinta días: la ventana que cuenta

Una infestación traída por el inquilino rara vez se detecta antes de seis u ocho semanas. Una infestación preexistente, en cambio, se manifiesta en los primeros días tras la reactivación de la calefacción y del agua en la vivienda: la reanudación de la actividad humana despierta los focos latentes.

De ahí una regla sencilla: todo lo que aparezca en los primeros treinta días debe comunicarse de inmediato, mediante carta certificada con acuse de recibo al arrendador, con fotos y fecha. La carta no es un acto de hostilidad, es una fecha oponible.

La tabla de plazos que conviene conocer:

EtapaPlazo razonableFormalidad
Comunicación al arrendadorEn un plazo de 8 días tras la constataciónEscrito + fotos, se aconseja carta certificada con acuse de recibo
Respuesta y diagnóstico profesional2 a 3 semanasA cargo del arrendador si la infestación es preexistente
Recurso ante la comisión departamental de conciliaciónTras la negativa o el silencio durante 1 mesGratuito, solicitud por carta
Denuncia ante el SCHS o la ARSEn caso de insalubridad caracterizadaPosible informe de investigación

La comisión departamental de conciliación (CDC) sigue estando muy infrautilizada, aunque es gratuita y a menudo eficaz: trata precisamente los litigios relacionados con la habitabilidad digna de la vivienda. Sus datos de contacto están disponibles en la prefectura o a través de la red ADIL (agencias departamentales de información sobre la vivienda), cuyas consultas jurídicas son gratuitas.

Dormitorio blanco y minimalista con cama de matrimonio, colchón desnudo, armario y mesita de noche

La mudanza en sí: no importar el problema

De nada sirve inspeccionar la vivienda de destino si la caja que llega contiene el problema. Dos precauciones bastan en la gran mayoría de los casos.

No recoja nunca un mueble tapizado abandonado en la acera. Sofás, colchones, sillones, somieres: es el vector número uno de propagación urbana de las chinches, y la razón por la que algunas ciudades han regulado el depósito de ropa de cama en la vía pública.

Trate los textiles al llegar, no al salir. El protocolo validado por la ANSES se basa en la temperatura: 60 °C durante 30 minutos en la lavadora, o un paso por la secadora a alta temperatura, matan todos los estadios, huevos incluidos. Lo que no se puede lavar a máquina se congela a −20 °C durante 72 horas. Para el transporte, unas fundas de colchón antichinches certificadas que encierran colchón y somier constituyen la barrera más fiable, y siguen siendo útiles después, como prevención permanente.

Si se muda a un edificio en el que hay una campaña de tratamiento en curso, retrase el desembalaje de los textiles y manténgalos en bolsas de plástico cerradas hasta que finalice el protocolo.

¿Hay que llamar a un profesional antes de firmar?

En la mayoría de los casos, no: la inspección descrita más arriba es suficiente. Se vuelve recomendable en tres situaciones:

  1. La vivienda está amueblada y ha estado ocupada hasta menos de un mes antes de su entrada.
  2. El contrato afecta a un edificio con una infestación documentada (cartel del administrador, desratizaciones recurrentes, mención en junta de propietarios).
  3. El alquiler es claramente inferior al del mercado local sin explicación.

Una detección canina, realizada por un equipo certificado, cuesta generalmente entre 150 y 300 € para una vivienda estándar y proporciona un informe escrito y fechado, una prueba enormemente eficaz en caso de litigio posterior. Nuestra página de servicios detalla las prestaciones de diagnóstico y tratamiento, y la tienda reúne el material de prevención que utilizan los técnicos.

Errores frecuentes que conviene evitar

  • Tratar por cuenta propia antes de haberlo comunicado. Un fumígeno o un insecticida en aerosol utilizado demasiado pronto dispersa una colonia de cucarachas o de chinches por las viviendas vecinas y destruye las pruebas. Además, la ANSES desaconseja los foggers contra las chinches.
  • Esperar al final del contrato para hablar del tema. El silencio prolongado se vuelve contra el inquilino.
  • Negociar verbalmente con la agencia. Una promesa de intervención que no está por escrito no existe.
  • Creer que la limpieza protege. La ANSES y Santé publique France recuerdan constantemente que las chinches no están relacionadas con la higiene; las cucarachas rubias, en cambio, aprovechan las migas, pero también se instalan en cocinas impecables a través de los patinillos de instalaciones.
  • Tirar el mobiliario infestado sin embalarlo. Un mueble sacado al descubierto por la escalera siembra todo el edificio.

En resumen

MomentoAcción clave
Antes de la visitaPrever linterna, cinta adhesiva y cámara de fotos
Durante la visitaDormitorio, cocina, puntos de entrada, humedad, zonas comunes
El día del inventario de entradaMenciones factuales, fechadas, fotos anexas, cláusula de reserva
Primera semanaTrampas detectoras bajo las patas de la cama, textiles lavados a 60 °C
Primeros treinta díasToda comunicación por escrito, carta certificada con acuse de recibo
En caso de bloqueoADIL, comisión departamental de conciliación, SCHS/ARS

Quince minutos de inspección y tres líneas bien redactadas en un inventario de entrada no garantizan una vivienda perfecta. Garantizan que, si surge un problema, no será usted quien tenga que demostrar lo imposible. En un litigio por plagas, ahí es exactamente donde se decide el desenlace.

Fuentes y referencias útiles: decreto n.º 2002-120 del 30 de enero de 2002 relativo a las características de la vivienda digna; ley n.º 89-462 del 6 de julio de 1989 (artículos 3-2, 6 y 20-1); ley ELAN del 23 de noviembre de 2018; dictámenes e informes de la ANSES sobre la lucha contra las chinches; fichas informativas de Santé publique France; red ADIL / ANIL para la información jurídica gratuita.

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