El riesgo de plagas no desaparece con un contrato de un año: simplemente se vuelve más lento de detectar y más caro de tratar.

En alquiler de larga duración, la infestación no llega en las maletas sino desde el vecindario, las entregas, los muebles de segunda mano y la estructura del edificio, y se descubre mucho más tarde porque nadie revisa la vivienda entre ocupantes. El buen reflejo es tratar la vacancia como una ventana de inspección: control completo y, si hace falta, desinfección antes del inventario de entrada, y después mención expresa de la ausencia de plagas en ese documento.
En corta duración una infestación se detecta en unas semanas porque alguien mira la vivienda cada pocas noches. En contrato ordinario puede desarrollarse varios meses antes de ser comunicada: el inquilino suele tardar en hablar, por vergüenza o por temor a que se le considere responsable.
El resultado es una infestación más extendida en el momento del tratamiento: varias estancias afectadas, mobiliario del inquilino que tratar y, a veces, viviendas vecinas ya alcanzadas. El coste y la duración de la intervención aumentan en consecuencia.
Los pisos compartidos y los contratos de movilidad acumulan ambos regímenes: rotación frecuente de ocupantes, como en corta duración, pero sin control de la vivienda entre llegadas. Son estadísticamente las configuraciones más expuestas de una cartera de alquiler.
Entre dos contratos la vivienda está vacía y a menudo sin muebles: es el momento ideal para una inspección completa y, en su caso, un tratamiento, ya sea contra chinches, cucarachas o roedores. La intervención resulta más rápida, más eficaz y menos costosa que con la vivienda ocupada.
Haga constar la visita en el inventario de entrada: fecha de la inspección, empresa que intervino, conclusión. Esa mención protege a ambas partes: acredita el estado de la vivienda en la entrega de llaves y hace mucho más legible la cuestión de la imputación si más adelante aparece una infestación.
Un inquilino que avisa de plagas debe obtener una respuesta rápida, igual que un huésped. El tratamiento con la vivienda ocupada es posible: exige una preparación por parte del inquilino (ropa lavada y embolsada, rodapiés despejados, acceso a los muebles) que detallamos por escrito antes de la visita.
En edificios con problema recurrente —cucarachas en la columna de cocina, roedores en el sótano— la única solución duradera es un tratamiento coordinado con el administrador, que abarque zonas comunes y varias viviendas a la vez. Un tratamiento piso por piso, escalonado en el tiempo, solo desplaza la población.
Los gastos de desinsectación y desratización ligados al mantenimiento corriente pueden figurar entre los gastos repercutibles, pero un tratamiento de envergadura necesario por una infestación que afecta a la habitabilidad corresponde al arrendador. En caso de duda, el origen de la infestación y su antigüedad son los criterios determinantes, de ahí la importancia de los informes fechados.
Sí. Requiere la cooperación del inquilino, que debe preparar la vivienda siguiendo instrucciones precisas, e implica un plazo de reentrada tras la aplicación de determinados productos. Siempre facilitamos esas instrucciones por escrito antes de la intervención.
Es muy recomendable, y resulta barato comparado con una infestación descubierta seis meses después. Para una cartera de varias viviendas, un contrato de visitas periódicas suele salir más económico que dos intervenciones curativas al año.
Solicitar un presupuesto gratuito09 83 30 98 07
AntinuisiblePro (BTPNE) es una empresa independiente de control de plagas. Airbnb es una marca registrada de Airbnb, Inc.; no estamos afiliados, asociados ni autorizados por dicha empresa. Estas páginas se dirigen a los anfitriones que utilizan la plataforma.
Describe tu problema y te llamamos enseguida.
8 Bis Rue de la Côte d'Or, 94500 Champigny-sur-Marne, France
De lunes a domingo, de 8:00 a 20:00
Descríbanos la situación: le llamamos, evaluamos la urgencia y le proponemos una franja compatible con su calendario de reservas.
ReservarVolver a la guía principal